Isla de Mouro: el islote del faro frente a la Magdalena

Frente a la península de la Magdalena, justo en la boca de la bahía de Santander, se levanta un islote rocoso coronado por un faro: la isla de Mouro. No tiene playa ni se puede llegar caminando, pero es una de las siluetas más reconocibles del litoral santanderino, visible desde media ciudad en los días claros.

Índice
  1. Qué es la isla de Mouro y dónde está
  2. Desde dónde se ve la isla de Mouro
  3. El faro, el más aislado de Cantabria
  4. La ola de Mouro, entre las grandes del surf cántabro
  5. Naturaleza protegida en un espacio pequeño
  6. Un nombre que cambió por error
  7. Buceo y salidas en barco por su entorno

Qué es la isla de Mouro y dónde está

La isla de Mouro es un islote enteramente rocoso de apenas 1,7 hectáreas, situado a la salida de la bahía de Santander, frente a la península de la Magdalena. Es bastante llana y no tiene vegetación arbórea: apenas matorral bajo y plantas adaptadas al viento y la sal. En su punto más alto se alza el faro que le da su perfil característico.

Está declarada reserva natural desde 1986, lo que protege tanto la isla como sus fondos marinos. No es una isla habitada ni se puede desembarcar en ella libremente: su interior no forma parte de ningún circuito turístico a pie. Lo habitual es verla desde la costa o recorrer su entorno en barco o buceando, como se explica más abajo.

Desde dónde se ve la isla de Mouro

No hace falta ningún plan especial para verla: basta con acercarse a los puntos de la costa de Santander orientados a la bocana de la bahía.

  • Península de la Magdalena. Es el mirador más cercano: desde los acantilados y jardines que rodean el Palacio de la Magdalena, la isla queda prácticamente enfrente, a poca distancia de la costa.
  • Playas de El Sardinero. Desde el paseo y desde la propia arena de El Sardinero también se distingue con claridad, algo más alejada y hacia un lado.
  • Camino hacia Cabo Mayor. Siguiendo la senda costera que sube desde El Sardinero hacia el faro de Cabo Mayor, la isla se ve de perfil según se gana altura, con el Cantábrico abierto de fondo.

En días de temporal es cuando más llama la atención: el oleaje rompe contra sus rocas y salpica por encima del propio faro, un espectáculo que se puede seguir con seguridad desde cualquiera de los tres puntos anteriores.

El faro, el más aislado de Cantabria

El faro de la isla de Mouro data del siglo XIX, construido durante el reinado de Isabel II. Hasta 1921 estuvo habitado por dos torreros que se turnaban el servicio y que, con frecuencia, quedaban aislados en la isla durante varios días cuando el temporal impedía el relevo por mar. Ese año se automatizó y dejó de tener personal permanente, como ocurrió con la mayoría de faros españoles a lo largo del siglo XX.

Por su ubicación, expuesta a la entrada del Cantábrico y de acceso complicado en mar picada, se le considera el faro más inaccesible de la región.

La ola de Mouro, entre las grandes del surf cántabro

Junto al valor paisajístico, la isla tiene un segundo motivo de fama: la llamada ola de Mouro, una de las referencias del surf de olas grandes en Cantabria, junto a la de Santa Marina o la de El Bocal. Es una ola que solo rompe en condiciones muy concretas de mar de fondo grande y viento adecuado, así que no está presente en el día a día: aparece de forma esporádica, ligada a los grandes temporales atlánticos, y su práctica queda reservada a surfistas expertos que siguen la previsión marítima. No es una ola apta para bañistas ni para principiantes, y verla romper desde tierra —cuando se dan esas condiciones— es en sí mismo uno de los espectáculos del litoral de Santander.

Naturaleza protegida en un espacio pequeño

La declaración de reserva natural de 1986 responde a la riqueza de sus fondos: en las aguas que rodean la isla se han censado varias decenas de especies de peces, lo que la convierte en un punto de referencia para el buceo en la bahía. En superficie, la isla alberga colonias de gaviota argéntea y de paíño común, un ave marina con poca presencia en el resto de Cantabria. Entre la vegetación destaca la lavatera arbórea, una planta típica de ambientes mediterráneos que en Cantabria solo crece aquí y en la isla de Conejera, y el hinojo marino, la especie más abundante del islote.

Un nombre que cambió por error

La isla no siempre se llamó Mouro. Hasta el siglo XVIII se conocía como isla de Mogro o peña Mogru, un término cántabro antiguo equivalente a «castro». El nombre actual nació de un error de transcripción del cartógrafo Vicente Tofiño de San Miguel al elaborar el primer atlas hidrográfico moderno de España, y desde entonces se quedó como isla de Mouro.

La isla también tiene un papel en la historia militar de Santander: en 1570 se llegó a proyectar un castillo defensivo en ella para proteger la entrada de la bahía, aunque finalmente se construyó en la propia península de la Magdalena. Y en julio de 1812, durante la guerra de la Independencia, tropas británicas aliadas de España tomaron la isla y desde allí bombardearon las posiciones francesas de la Magdalena, una acción que facilitó el desembarco de tropas españolas en El Sardinero.

Buceo y salidas en barco por su entorno

Aunque no se puede desembarcar libremente en la isla, su perímetro es uno de los puntos de buceo más conocidos de la bahía de Santander, con zonas de distinta profundidad y dificultad alrededor de sus salientes rocosos. Varios centros de buceo de la ciudad organizan inmersiones guiadas en sus aguas, desde zonas protegidas aptas para bautismos y esnórquel hasta puntos de mayor profundidad reservados a buceadores con experiencia. También es habitual verla desde alguna de las salidas en barco que recorren la bahía de Santander, una forma de acercarse a ella sin necesidad de material de buceo.

Para quien solo quiere verla y entender por qué marca el paisaje de la ciudad, el plan más sencillo sigue siendo el más barato: acercarse a la Magdalena o a El Sardinero un día de mar movida y mirar hacia la bocana de la bahía.

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