Península y Palacio de la Magdalena: guía completa de visita
La Península de La Magdalena es el parque más reconocible de Santander: una lengua de tierra de unas 25 hectáreas que se adentra en la bahía, con el Palacio Real coronando su punto más alto. El recinto entero es de acceso libre y se recorre a pie o en el tren turístico que lo cruza de punta a punta; lo único que exige reserva y entrada es el interior del propio palacio, que solo se visita con guía.
Qué es el Palacio de la Magdalena
El palacio se construyó entre 1909 y 1911, tras un concurso que ganaron los arquitectos José Ordóñez, Javier González de Riancho y Gonzalo Bringas. La obra se pagó en gran parte por suscripción popular: cientos de familias y entidades santanderinas aportaron dinero para levantar un edificio con el que la ciudad pudiera ofrecer una residencia de verano a la Corona.
La familia real, con Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg a la cabeza, lo amuebló y lo ocupó como residencia estival desde 1913 y hasta la proclamación de la Segunda República, a comienzos de los años treinta. Aquellos veranos reales convirtieron a Santander en punto de encuentro social y político, y dejaron construcciones anejas como las Caballerizas Reales.
Juan de Borbón vendió el edificio al Ayuntamiento de Santander en 1977. Cinco años después, en 1982, fue declarado monumento histórico-artístico, y entre 1993 y 1995 se sometió a una rehabilitación en la que participaron el Ayuntamiento y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que hoy mantiene actividad en el entorno del palacio. Ese doble papel —monumento y sede universitaria de verano— es el que explica que gran parte del año el edificio combine visitas turísticas con cursos y actos institucionales.
Cómo se visita el interior del Palacio
El interior no se puede recorrer libremente: se visita únicamente con guía y reserva previa a través de la web oficial del palacio. No es un trámite simbólico, porque las salas están amuebladas y decoradas con piezas de época, y el acceso se organiza por grupos y horarios cerrados.
Existen varias modalidades de visita guiada, no todas iguales: la general recorre las estancias principales, y hay otras opciones que permiten acceder a espacios adicionales o que incorporan una puesta en escena teatralizada con actores caracterizados como los habitantes del palacio durante los veraneos reales. Conviene elegir la modalidad al reservar, porque cambia tanto el recorrido como la duración.
Una norma práctica que conviene tener en cuenta: una vez que una visita ha empezado, ya no se puede entrar a incorporarse tarde. Llegar con margen antes de la hora reservada evita quedarse fuera. Para fechas, franjas horarias y el resto de condiciones de acceso, la referencia es siempre la web oficial de reservas del palacio, porque varían según la temporada.
La península, más allá del palacio
Reducir la visita al edificio es quedarse con una parte pequeña de lo que ofrece el recinto. La península concentra varios de los rincones más fotografiados de Santander, todos accesibles sin necesidad de entrar al palacio.
Las playas de Bikini y La Magdalena
Dentro del propio recinto hay dos playas urbanas: la playa de La Magdalena, hacia el oeste, y la playa de Bikini, más pequeña y resguardada, que debe su nombre popular a haber sido uno de los primeros lugares de España donde se vio esa prenda de baño. Ambas están integradas en los paseos de la península y son parada habitual de quien recorre el recinto a pie.
El Embarcadero Real y el Faro de La Cerda
El paseo que bordea la costa de la península pasa junto al Embarcadero Real, construido para el desembarco de la familia real, y junto al Faro de La Cerda. Son dos de los puntos donde el recorrido regala las mejores vistas de la bahía de Santander, con la ciudad y las montañas interiores como telón de fondo.
El zoo y la zona infantil
La península ha tenido tradicionalmente un pequeño zoológico y una zona de recreo infantil, pensados para las familias que visitan el parque con niños. Si se planea una parada con los más pequeños, conviene comprobar en la web oficial del recinto la situación y el horario vigente de estos espacios antes de ir, porque son las instalaciones que con más frecuencia cambian de un año a otro.
Senderos y miradores
Varios caminos pedestres recorren el perímetro de la península, con tramos junto a acantilados en los que conviene extremar la precaución, sobre todo con niños. El camino que circunda el recinto es el más transitado y el que ofrece las vistas más completas de la bahía y, en días claros, de la costa hacia el este.
Qué es gratis y qué no en la Magdalena
La regla es sencilla una vez que se conoce: el recinto de la península es de acceso libre y gratuito, igual que el Parque Marino que alberga. Se puede pasear por sus caminos, bajar a sus playas y acercarse al edificio del palacio sin pagar nada. Lo único de pago en todo el conjunto es el interior del Palacio de la Magdalena, y solo se accede a él con visita guiada reservada de antemano. Conviene tenerlo claro antes de ir para no llevarse la sorpresa contraria: entrar gratis al recinto no da derecho a entrar al edificio, y visitar el palacio no incluye nada fuera de la propia visita guiada.
Cómo llegar y moverse por la península
El acceso habitual es a pie, por la Avenida de Reina Victoria y la calle Juan de Borbón, que llevan directamente a la entrada del parque en su extremo más estrecho, hacia el oeste. Desde el centro de Santander se llega caminando en poco tiempo, y el propio recorrido de acceso ya forma parte del paseo por El Sardinero.
Para quien prefiera no andar todo el trayecto, un tren turístico —operado por una empresa externa al recinto— recorre la península y hace parada junto al palacio, lo que permite llegar hasta el edificio de forma cómoda sin necesidad de subir a pie la última cuesta. El acceso en coche particular no está permitido salvo autorización expresa, así que la manera de moverse dentro del recinto es siempre caminando, en el trenecito o en bicicleta por los tramos habilitados.
Cuándo ir y cuánto tiempo dedicarle
El recinto tiene un horario diario de apertura que conviene confirmar en la web oficial antes de planificar la visita, sobre todo si se quiere llegar a primera hora o quedarse hasta el atardecer. Para ver el conjunto con calma —playas, embarcadero, faro y una vuelta completa al perímetro— conviene reservar al menos dos horas; si además se incluye la visita guiada al interior del palacio, hay que sumar el tiempo fijo de esa visita, que empieza y termina a la hora reservada.
La Magdalena encaja de forma natural en una ruta a pie que continúa hacia El Sardinero, con sus dos playas y los jardines de Piquío, o que se combina con el resto de las playas de Santander si el plan del día es más de costa que de patrimonio. Para organizar la visita dentro de una ruta completa por la ciudad, la guía de qué ver en Santander sitúa la península dentro del recorrido general, con el resto de los imprescindibles de la capital.
Preguntas frecuentes sobre el Palacio de la Magdalena
¿Quién vive hoy en el Palacio de la Magdalena?
Nadie reside en él de forma permanente. Es un edificio municipal, monumento histórico-artístico, que combina las visitas turísticas con actividades vinculadas a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, que mantiene presencia en el entorno del palacio desde su rehabilitación en los años noventa.
¿Qué rey veraneaba en el Palacio de la Magdalena?
Fue la residencia de verano del rey Alfonso XIII y de la reina Victoria Eugenia de Battenberg, que lo ocuparon durante los meses estivales desde 1913 hasta la proclamación de la Segunda República.
¿Cuánto cuesta entrar al Palacio de la Magdalena?
Entrar al recinto de la península es gratuito. Lo que tiene coste es únicamente la visita guiada al interior del palacio, con varias modalidades disponibles según lo que se quiera ver; el importe y las condiciones de cada una se consultan y reservan en la web oficial del palacio.
¿Se puede visitar el interior sin reservar antes?
No. El acceso al interior es solo mediante visita guiada con reserva previa, y no se admite la entrada una vez que la visita ya ha comenzado. La reserva se hace a través de la web oficial, donde también se elige el tipo de visita.
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