Santoña: guía de qué ver, marismas y anchoa

Santoña es, a la vez, un pueblo de marismas protegidas, un puerto pesquero histórico y la villa que le dio fama mundial a la anchoa en aceite. Está pegada a la bahía que lleva su nombre, al pie del monte Buciero, y en un radio de pocos kilómetros reúne un espacio natural de referencia para las aves migratorias, tres fuertes centenarios, una playa que no tiene nada que envidiar a las más conocidas de la región y un casco histórico marinero que se recorre en un par de horas.

Esta guía va al grano: qué ver, en qué orden, y qué hay que saber de las marismas, los fuertes, la playa de Berria y la anchoa antes de venir.

Índice
  1. Qué ver en el casco histórico y el puerto de Santoña
  2. Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel: naturaleza protegida
  3. Monte Buciero y los fuertes: San Martín, San Carlos y Napoleón
  4. Playa de Berria
  5. Juan de la Cosa y el monumento del Pasaje
  6. La anchoa de Santoña: la gastronomía que le da nombre
  7. Mercadillo y cómo comprar producto local
  8. Cómo llegar y dónde aparcar
  9. Cuándo ir
  10. Preguntas frecuentes sobre Santoña
    1. ¿Qué se puede ver en Santoña?
    2. ¿Qué ver en Santoña en un día?
    3. ¿Qué es típico de Santoña?
    4. ¿Cuántos habitantes tiene Santoña?
    5. ¿Dónde está la playa de Santoña?
    6. ¿Qué día es el mercadillo de Santoña?

Qué ver en el casco histórico y el puerto de Santoña

El pueblo se organiza en torno al puerto pesquero, uno de los más activos de Cantabria, y al paseo marítimo conocido como el Pasaje, que recorre todo el frente sur de la villa. Es el punto de partida lógico de cualquier visita: desde ahí se ve el ir y venir de los barcos de bajura, las lonjas y, al fondo, la mole del monte Buciero cerrando la bahía.

En el centro del casco histórico, la iglesia de Santa María del Puerto —con categoría de monumento y origen en el siglo XIII, aunque conserva una pila bautismal del siglo IX— es la parada obligada de patrimonio religioso. Alrededor, calles estrechas de trazado antiguo, con huertas pegadas a las casas, todavía dejan ver el pueblo pesquero y conservero que fue Santoña durante generaciones.

El puerto y la calle de la Ribera fueron, durante décadas, el corazón de la industria de la anchoa: ahí se instalaron las fábricas conserveras que hicieron de Santoña un nombre reconocido en toda Europa. Hoy conviven con el puerto deportivo y con el embarcadero de la barcaza que cruza la bahía hasta Laredo, un paseo corto que regala una de las mejores vistas del pueblo desde el agua.

Las marismas de Santoña, Victoria y Joyel: naturaleza protegida

Al oeste del pueblo, donde el río Asón se junta con el mar Cantábrico, se extiende la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, uno de los humedales más importantes del norte de España. Ocupa 6.678 hectáreas repartidas entre Santoña y otros ocho municipios, y está declarada zona RAMSAR desde 1994 y Zona de Especial Protección para las Aves.

El valor del espacio está en su función de escala para las aves migratorias que bajan desde el norte y el centro de Europa hacia zonas más cálidas: en la reserva se han llegado a contabilizar más de un centenar de especies de aves ligadas al medio acuático, entre ellas espátulas, garzas y limícolas de paso. No hace falta ser ornitólogo para disfrutarlo: los senderos y miradores que bordean la marisma permiten un paseo tranquilo con vistas al monte Buciero de fondo, muy distinto del plan de playa o casco histórico.

Monte Buciero y los fuertes: San Martín, San Carlos y Napoleón

El monte Buciero es la gran silueta que domina Santoña desde cualquier ángulo del pueblo. Su función histórica fue siempre defensiva: la entrada a la bahía era un punto estratégico que había que proteger, y por eso el municipio conserva tres fuertes que se pueden visitar por fuera y, en parte, recorrer:

  • Fuerte de San Martín, en la falda del Buciero, construido en piedra arenisca y caliza, protegía el acceso sur de la bahía.
  • Fuerte de San Carlos, situado también en la ladera del monte, servía de primera barrera antes de llegar a San Martín.
  • Fuerte de Napoleón (antes conocido como fuerte del Mazo), construido durante la ocupación francesa en la guerra de la Independencia, protegía el acceso norte por la playa de Berria.

El monte se puede recorrer a pie por varias rutas que suben hasta el faro y ofrecen vistas de la bahía, la marisma y, en días claros, buena parte de la costa oriental de Cantabria. Es un plan de un par de horas que combina bien con la visita a los fuertes.

Playa de Berria

Al norte del pueblo, entre el monte Buciero y el barrio de El Dueso, está la playa de Berria: un arenal amplio y muy ventoso, buena razón para llevar cometa o para iniciarse en el surf en condiciones controladas. Es la gran playa de Santoña, con espacio de sobra incluso en temporada alta, y está a apenas unos minutos en coche del casco histórico.

Para el resto de playas de la región, con mapa por zonas, oleaje y accesos, la guía de playas de Cantabria tiene el detalle completo, incluida Berria dentro de su selección de imprescindibles.

Juan de la Cosa y el monumento del Pasaje

Santoña es la villa natal de Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo del siglo XV conocido por dibujar el mapa más antiguo conservado que muestra los territorios de América descubiertos hasta entonces. En el paseo del Pasaje, frente al puerto, un monumento erigido en 1949 le recuerda: dos columnas dóricas que simbolizan las columnas de Hércules, coronadas por una réplica de la carabela Santa María.

El monumento es también uno de los puntos de referencia para orientarse en el paseo marítimo, a medio camino entre el puerto pesquero y el arranque de la playa de San Martín.

La anchoa de Santoña: la gastronomía que le da nombre

Hablar de Santoña es hablar de anchoa. El pueblo fue, durante buena parte del siglo XX, la principal referencia española en la elaboración del filete de anchoa en aceite, una técnica que se perfeccionó precisamente aquí a principios de siglo, cuando se empezó a preparar el filete directamente en la fábrica —salazón, limpieza y cobertura de aceite— en lugar de exportar el pescado en salazón a granel. De aquella innovación nacieron decenas de conserveras, grandes y pequeñas, que llegaron a exportar a toda Europa y a Estados Unidos.

Hoy el oficio se mantiene vivo en varias fábricas del pueblo, con distintos calibres y elaboraciones. Si quieres probarlo o comprarlo, lo más sencillo es pasear por el puerto y la zona del casco histórico, donde varias conserveras venden directamente al público, o acercarte un martes al mercadillo semanal, donde también se puede encontrar producto local. No hace falta decantarse por una marca concreta: la calidad varía de una fábrica a otra y lo habitual entre quien conoce el pueblo es probar de más de una antes de decidir cuál se lleva.

Mercadillo y cómo comprar producto local

El mercadillo callejero de Santoña se monta los martes, en las calles Sor María del Carmen y Turbaco, con puestos de alimentación, textil y una zona de segunda mano. Es la ocasión de la semana para comprar producto fresco de la zona sin necesidad de entrar en una tienda o conservera concreta. El resto de mercadillos de la región, día a día y pueblo a pueblo, están recogidos en la guía de mercadillos de Cantabria.

Para completar el plan gastronómico más allá de la anchoa, la guía de restaurantes de Cantabria recoge opciones de marisco, cocina tradicional y mesones por toda la región.

Cómo llegar y dónde aparcar

Santoña está en la costa oriental de Cantabria, a poco menos de una hora en coche desde Santander por la autovía A-8 y la CA-141. No hay estación de tren en el propio pueblo: la línea de Feve más cercana pasa por Treto y Gama, a corta distancia en coche o autobús.

Para aparcar, lo más cómodo es dejar el coche en las explanadas y aparcamientos del entorno del puerto y del Pasaje, y moverse a pie por el casco histórico, que es compacto. Si el plan incluye la playa de Berria, hay aparcamiento propio junto al arenal, especialmente lleno en los meses de más calor.

Cuándo ir

Santoña funciona bien todo el año, aunque el plan cambia según la temporada. En primavera y otoño, con menos gente y buena luz, las marismas están en su mejor momento para la observación de aves migratorias. En verano gana peso la playa de Berria y el ambiente del puerto. Y en cualquier época, la ruta por el monte Buciero y los fuertes se puede hacer con buen tiempo casi cualquier mes, siempre que no haya niebla cerrada en la costa.

Preguntas frecuentes sobre Santoña

¿Qué se puede ver en Santoña?

El casco histórico y el puerto, la iglesia de Santa María del Puerto, la reserva natural de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, el monte Buciero con sus tres fuertes (San Martín, San Carlos y Napoleón), la playa de Berria y el monumento a Juan de la Cosa en el paseo del Pasaje.

¿Qué ver en Santoña en un día?

Con un día es factible combinar el casco histórico y el puerto por la mañana, subir al monte Buciero para ver los fuertes y las vistas, y cerrar la tarde en la playa de Berria o paseando por el borde de la marisma. Si el objetivo es la observación de aves, conviene reservar más tiempo solo para las marismas y dejar el resto para otra visita.

¿Qué es típico de Santoña?

La anchoa en aceite es, con diferencia, el producto que identifica al pueblo: Santoña fue pionera en perfeccionar esa elaboración a principios del siglo XX y todavía conserva varias conserveras en activo.

¿Cuántos habitantes tiene Santoña?

10.916 habitantes según el padrón del INE de 2024.

¿Dónde está la playa de Santoña?

La principal es la playa de Berria, al norte del municipio, entre el monte Buciero y el barrio de El Dueso. Al sur del pueblo está también la playa de San Martín, junto al Pasaje.

¿Qué día es el mercadillo de Santoña?

Los martes, en las calles Sor María del Carmen y Turbaco.

Para seguir explorando la zona oriental de Cantabria y planificar el resto de la escapada, la guía de qué ver en Cantabria reúne pueblos, playas y naturaleza de toda la región.

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