Liendo, Cantabria: guía del valle entre Laredo y Castro Urdiales
Liendo es un valle cerrado que se abre al Cantábrico entre Laredo y Castro Urdiales, con acantilados que ha ido tallando el mar y un fondo de valle salpicado de barrios pequeños. No es una parada de paso: tiene playa propia, patrimonio disperso por sus pueblos y una carretera directa desde la A-8 en ambos sentidos, así que se visita bien tanto viniendo de Laredo como de Castro Urdiales.
Un valle entre dos villas costeras
El municipio de Liendo linda con Laredo y con Guriezo, según recoge Turismo de Cantabria, y su relieve es el de un valle cerrado que se asoma al mar a través de acantilados. Esa posición —encajado entre la comarca de Laredo y la de Castro Urdiales, con Guriezo de por medio— lo convierte en la parada natural de quien recorre esta franja de la costa oriental cántabra sin prisa: ni es Laredo, con su arenal urbano, ni es Castro, con su puerto y su casco histórico, sino el valle rural que queda entre los dos.
El municipio reúne varios barrios —Hazas de Liendo, Iseca Nueva, Iseca Vieja, Isequilla, La Portilla, Liendo, Llatazos, Mendina, Mollaneda, Noval, Rocillo, Sopeña, Villanueva y Villaviad—, cada uno con su propia identidad y, como se ve más abajo, su propia fiesta patronal.
La playa de San Julián
La playa del municipio es la de San Julián, a los pies del macizo de Candina, y Turismo de Cantabria la señala como uno de los motivos por los que Liendo mantiene tradición de residencia veraniega desde hace décadas. Es un arenal de valle costero, distinto de las grandes playas urbanas de Laredo o Castro: no hay paseo marítimo ni oferta comercial en primera línea, así que conviene ir con lo necesario puesto de casa.
Qué ver en el valle
El principal monumento de Liendo es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en el barrio de Hazas, del siglo XVII. Es una construcción de cierta envergadura para un valle rural: tiene un buen pórtico orientado al sur, puerta de acceso de medio punto entre columnas dobles y una torre que Turismo de Cantabria destaca especialmente. En su construcción trabajó el cantero Pedro de la Torre Bueras.
Fuera de Hazas, otros dos puntos de interés recogidos por la propia región son la casona señorial de Albo, en el barrio de Iseca Vieja, y la cueva de los Tornillos, en Villaviad. Son visitas de recorrido corto, pensadas para completar una parada en el valle más que para dedicarle un día entero.
El valle también tiene surgencias de agua conocidas localmente como "los ojos" —manantiales cársticos que afloran en varios puntos del término municipal—, aunque para datos concretos sobre su caudal o accesibilidad lo más fiable es consultar directamente con el ayuntamiento.
El valle y sus acantilados
Lo que distingue a Liendo de otros valles del interior es precisamente que no es de interior: su vertiente norte se asoma al Cantábrico a través de acantilados que el propio mar ha ido erosionando con el tiempo, y esa combinación de valle cerrado y costa abrupta es la que Turismo de Cantabria destaca como su mayor valor paisajístico. Ese contraste —campo cerrado por un lado, cantil abierto al mar por otro— es también la razón por la que el valle mantiene tradición de residencia veraniega: no hace falta moverse mucho para pasar de un paisaje rural a uno de costa.
Las casas solariegas con fachada de sillería, levantadas en fincas cerradas y repartidas por varios barrios del municipio, son otro rasgo que Turismo de Cantabria recoge como propio de Liendo: arquitectura civil vinculada históricamente a familias indianas y a la propiedad agrícola del valle, visible sobre todo paseando entre Hazas y los barrios vecinos.
Cómo llegar a Liendo
Liendo está a ambos lados de la N-634, la carretera que va de Irún a A Coruña, con un tramo recto de 1.500 metros que atraviesa el llano del valle, según explica el propio ayuntamiento. Desde la autovía del Cantábrico (A-8) hay dos accesos, según de dónde se venga:
- Viniendo desde Laredo, la salida es la 169; desde ahí se sigue la N-634 dirección Tarrueza-Liendo y las indicaciones llevan al centro urbano.
- Viniendo desde Castro Urdiales, la salida es la 162; se continúa 3 km por la N-634 y se gira a la izquierda para entrar en el centro urbano.
Como referencia de distancias, el ayuntamiento sitúa Liendo a 56 km de Santander y a 56 km de Bilbao, lo que da una idea de por qué el valle funciona bien como parada intermedia en la costa oriental.
Fiestas del valle
Liendo no tiene una única fiesta grande, sino un calendario de fiestas de barrio que se concentra sobre todo en agosto, cada una con su fecha fija y su ubicación, según recoge el propio ayuntamiento: la fiesta de don Luis M. de Avendaño el 1 de mayo en Hazas, San Isidro Labrador el 15 de mayo también en Hazas, la Virgen de las Nieves el 5 de agosto en Villaviad, la fiesta de Saturnino Candina y Nuestra Señora el 14 y 15 de agosto en Hazas, San Roque el 16 de agosto en Mollaneda, San Joaquín el sábado siguiente a San Roque en Noval, San Agustín y San Emeterio el 28, 29 y 30 de agosto en Sopeña, y la Virgen de Gracia el 8 de septiembre en Iseca Vieja. Para confirmar cualquier detalle de una fiesta concreta, lo más fiable es consultar la web del ayuntamiento antes de la fecha.
Una parada entre Laredo y Castro Urdiales
Si el plan es recorrer la costa oriental de Cantabria, Liendo encaja bien como desvío corto: se llega en minutos desde Laredo o desde Castro Urdiales, y ofrece justo lo que ninguna de las dos villas tiene: un valle tranquilo, una playa sin urbanizar y un patrimonio religioso y civil repartido entre varios barrios pequeños.
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