Mercado de la Esperanza y Mercado del Este

Santander tiene dos mercados históricos a cinco minutos andando el uno del otro, y no son lo mismo: el Mercado de la Esperanza sigue siendo, más de un siglo después, un mercado de abastos en activo, mientras que el Mercado del Este dejó de vender producto fresco hace tiempo y hoy combina oferta gastronómica con un museo. Visitarlos juntos tiene sentido porque están en la misma ruta del centro y porque cada uno cuenta una parte distinta de la ciudad.

Índice
  1. Mercado de la Esperanza: el mercado que sí es de abastos
  2. El dato que no está en las guías: los lunes, sin pescado
  3. Cuándo ir y qué encontrarás el resto de la semana
  4. Mercado del Este: de mercado de abastos a mercado gastronómico y MUPAC
  5. Cómo visitar los dos en la misma ruta
    1. ¿Se puede comer en el Mercado de la Esperanza?
    2. ¿El Mercado del Este vende pescado o producto fresco?
    3. ¿Es gratis entrar a los dos mercados?

Mercado de la Esperanza: el mercado que sí es de abastos

El Mercado de la Esperanza se levanta justo detrás del Ayuntamiento, en la plaza que le da nombre. Fue proyectado por los arquitectos Eduardo Reynals y Juan Moya en 1897, dentro del plan de reforma urbana que siguió a la explosión del vapor Cabo Machichaco en el puerto de Santander. La construcción terminó el 10 de abril de 1904, y desde 1977 el edificio está declarado monumento histórico-artístico: es una de las pocas muestras grandes de arquitectura en hierro decimonónica que se conservan en España, con su estructura de acero y vidrio sobre un zócalo de piedra de sillería.

El mercado se reparte en dos plantas con un uso muy definido. En la planta baja está la venta de pescado y marisco, el protagonista del edificio, coherente con una ciudad que vive pegada al mar. En la planta alta se venden carne, productos lácteos, frutas y verduras, además de puestos de productos típicos de la región —quesada, anchoas del Cantábrico, quesos de los valles— que sirven también para llevarse un recuerdo comestible de la visita.

Los dos mercados nacieron, de hecho, del mismo plan urbanístico. El proyecto de reforma del centro que impulsó el Ayuntamiento tras el incendio del Cabo Machichaco no solo contemplaba levantar la Esperanza: también preveía restaurar el Mercado del Este, aunque esa parte concreta del plan no llegó a ejecutarse entonces. Los dos edificios comparten además un rasgo poco habitual para su época: ambos se construyeron con estructuras metálicas, siguiendo una moda europea de mercados en hierro y vidrio que también dejó ejemplos célebres, y ya desaparecidos, como Les Halles de París.

El dato que no está en las guías: los lunes, sin pescado

Aquí va el detalle que se escapa a la mayoría de las guías turísticas: si tu visita cae en lunes, los puestos de pescado del Mercado de la Esperanza estarán vacíos. La razón es sencilla y no tiene nada que ver con el mercado en sí: la flota pesquera no faena los domingos, así que el lunes no hay género fresco que vender. Es la propia oficina de turismo del Ayuntamiento la que avisa de esto en su recorrido oficial por la ciudad.

El resto de la semana, de martes a sábado, sí encontrarás la selección completa de pescado fresco, junto con la oferta habitual de frutas y verduras de proximidad. Y si te entra hambre a media visita, el mercado tiene también algunos puestos de hostelería donde tapear de pie, una forma directa de acercarse a la cocina santanderina sin sentarte a comer.

Cuándo ir y qué encontrarás el resto de la semana

Como regla estable: el Mercado de la Esperanza abre por las mañanas de lunes a sábado, y añade además un turno de tarde los jueves y viernes. Los domingos permanece cerrado —de ahí que el lunes no llegue pescado nuevo—. Si quieres el horario exacto del día que vayas, conviene confirmarlo antes en la web del Ayuntamiento o en la propia oficina de turismo, porque estos horarios pueden ajustarse con la temporada.

La mejor hora para visitarlo, si puedes elegir, es a primera hora de la mañana: es cuando los puestos están más completos y el ambiente es más animado, antes de que se agote lo mejor del género.

Mercado del Este: de mercado de abastos a mercado gastronómico y MUPAC

El Mercado del Este es el más antiguo de los dos y también el que menos se parece hoy a su origen. Se construyó entre 1839 y 1842, impulsado por el entonces alcalde José María López-Dóriga y diseñado por el arquitecto municipal Antonio Zabaleta, frente a los arcos de López-Dóriga. Es uno de los primeros ejemplos en España de "galerías" comerciales cubiertas, con un trazado en cuadrícula que separaba con claridad los puestos de venta de los pasillos de paso. En 1986 fue declarado Bien de Interés Cultural, y en el año 2000 el Ayuntamiento llevó a cabo una reconstrucción que conservó pocos elementos del edificio original, en una operación que en su momento resultó polémica.

Hoy el Mercado del Este ya no vende producto fresco: en su planta principal reúne una oferta gastronómica basada en producto local, una galería de arte y varios comercios. En la planta baja está el MUPAC, el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, con más de 2.600 piezas que recorren la historia de la región desde la Prehistoria hasta épocas recientes —una parada que merece la pena antes de acercarse a las cuevas prehistóricas de la provincia, como El Soplao o Altamira.

Cómo visitar los dos en la misma ruta

Los dos mercados están a poca distancia y encajan bien en el mismo paseo por el centro. Un orden lógico: empezar en los Jardines de Pereda, donde está la oficina de turismo, cruzar el Paseo de Pereda hasta el Mercado del Este —parada rápida por la galería y, si te interesa la prehistoria de la región, el MUPAC— y seguir hacia la Plaza del Ayuntamiento para llegar al Mercado de la Esperanza, justo detrás. Desde allí, el centro monumental —Catedral, Porticada— queda a un paseo corto.

Todo el recorrido, de un mercado a otro y hasta el centro monumental, se hace a pie en menos de diez minutos: no hace falta transporte para enlazar las dos paradas. Si vas a dedicar la mañana a esta zona, tiene sentido dejarla para el mismo bloque que la Catedral y la Plaza Porticada, y guardar la tarde para la bahía o para El Sardinero.

Quien busque un recuerdo comestible de Cantabria tiene en la Esperanza la opción más directa: los puestos de productos típicos venden quesada, sobaos, anchoas del Cantábrico y quesos de los valles pasiegos, todo del propio mercado y sin necesidad de buscar en tiendas de souvenirs. En el Este, en cambio, el atractivo no es la compra de alimentos frescos, sino sentarse a comer algo de producto local en su planta principal o dedicar media hora al MUPAC antes de seguir la ruta.

¿Se puede comer en el Mercado de la Esperanza?

Sí, tiene puestos de hostelería donde tapear de pie, aunque su función principal sigue siendo la venta de pescado, carne, fruta y verdura frescos.

¿El Mercado del Este vende pescado o producto fresco?

No. Pese al nombre y a su origen como mercado de abastos del siglo XIX, hoy su planta principal es oferta gastronómica, galería de arte y comercios, y la planta baja está ocupada por el MUPAC.

¿Es gratis entrar a los dos mercados?

Sí, el acceso a ambos edificios es libre. La visita al MUPAC, dentro del Mercado del Este, también es de entrada gratuita.

Si buscas más planes por el centro de la ciudad, esta ruta encaja bien dentro de nuestra guía de qué ver en Santander, y para completar la visita con algo de comer, tenemos también una guía de dónde comer en Santander por zonas.

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